En su libro de memorias dos flores de sándalo: una señala la página de los puentes, otra la de los suicidas. Bernardo Atzaga. VIUDA Estas gaviotas, que son nocturnas e impulsan el corazón al precipicio, arrastrando entre sus alas las últimas imágenes de los viejos tiempos: legajos de papeles, corroídos, no por la sevicia del reloj sino por la insana ingratitud de la memoria: viuda y ramera que siempre matiza de negro los ocres rostros de los suicidas. POETA DOMINICANO. Reside en Estados Unidos
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